Héctor Ñaupari - IX
Estela Matutina de Georges Ronault
Héctor Ñaupari
IX
Este es el poema del amor y la muerte.
En él diré que soy el vértigo,
el corazón roto de la ciudad
El sacerdote disoluto que ofrenda violetas al invierno.
En cambio, tú eres la herida que no sangra
la noche de veloces estrellas, el filo del suicidio
Como un edificio alto o un puente largo como la sombra de un mástil.
Este es el poema del amor y la muerte.
Tú sabes que cuando te devoro estiro tu piel, la separo del músculo y la
sangre y tan sólo mastico los tendones y el tuétano de tus huesos.
Recorro la dulce curvatura de tu cráneo y lo imagino impenetrable como las
ciudades sumerias, entristecidas por la soledad y los leprosos.
Tú sabes que pruebo el vaporoso calor de tu carne palpitante extendida en
mi secreto altar
que comeré tu vestido de tul corroído por los gusanos
Sosteniendo tu intestino hirviente en los oscuros recodos de mis fauces.
Tú sabes que te amaré hasta que te pudras y hiedas en lo profundo de la
tierra.
Este es el poema del amor y la muerte.
Y en medio del tibio repaso de tus ávidos dedos, soy la condenada desolación,
que vaga por la eternidad, desesperado de ti por muchos siglos de búsqueda
y asedio.
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