Monday, 21 November 2011

Todas estas semanas he estado soñando cosas demasiado brutales, con terremotos, amores que vuelven inesperaradamente sin invitacion. Los he recordado todos y cada uno, pero no los escribí para no recordarlos en el futuro y dejarlos ahi donde deben estar, en el olvido como la mayoría de los sueños sin importancia.

Agradezco a las pocas personas qeu se han dado la lata de leer este blog.

Las mejores de las energías para todos y por sobre todo.... que Dios les ilumine el camino!!!

Friday, 11 November 2011

Héctor Ñaupari - IX

Estela Matutina de Georges Ronault

Héctor Ñaupari

IX

Este es el poema del amor y la muerte.
En él diré que soy el vértigo,
el corazón roto de la ciudad
El sacerdote disoluto que ofrenda violetas al invierno.

En cambio, tú eres la herida que no sangra
la noche de veloces estrellas, el filo del suicidio
Como un edificio alto o un puente largo como la sombra de un mástil.

Este es el poema del amor y la muerte.
Tú sabes que cuando te devoro estiro tu piel, la separo del músculo y la
sangre y tan sólo mastico los tendones y el tuétano de tus huesos.
Recorro la dulce curvatura de tu cráneo y lo imagino impenetrable como las
ciudades sumerias, entristecidas por la soledad y los leprosos.

Tú sabes que pruebo el vaporoso calor de tu carne palpitante extendida en
mi secreto altar
que comeré tu vestido de tul corroído por los gusanos
Sosteniendo tu intestino hirviente en los oscuros recodos de mis fauces.

Tú sabes que te amaré hasta que te pudras y hiedas en lo profundo de la
tierra.

Este es el poema del amor y la muerte.
Y en medio del tibio repaso de tus ávidos dedos, soy la condenada desolación,
que vaga por la eternidad, desesperado de ti por muchos siglos de búsqueda
y asedio.

 

El nacimiento de la venus de Boticelli.












La Venus de Bouguereau

Sonatina (Ruben Dario)

La Venus de Cabanel

 

 

 

 

 

 SONATINA 

 

La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña, dice cosas banales,
y vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz,
o en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
¡Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal!
¡Oh, quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste, la princesa está pálida.)
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(la princesa está pálida, la princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que Abril!
-¡Calla, calla, princesa -dice el hada madrina-,
en caballo con alas hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!

Ruben Dario

 

 

Me ha costado soñar... bueh! en realidad me ha costado recordar mis sueños, lo cual para mi es bastante abrumador! A pesar de todo, a pesar de la pena que siente mi alma, aun puedo soñar, soñando y solo soñando puedo estar con las personas que más he amado en la vida y que no están junto a mi; al soñarlos me doy vida y se que en algún momento, por muy lejano que éste sea, volveremos a estar juntos.